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El viernes 14 de febrero de 2014, inspirándose en la tradición anglosajona de los “valentines”, pequeñas misivas y tarjetas postales que se entregan a las personas amadas, el Café Iruña, el Café La Granja y el Restaurante Torre Iberdrola entregarán tarjetas postales para mandar a los seres amados con ‘el corazón de Bilbao’(imagen adjunta), que los clientes habrán de rellenar y que el Grupo Iruña se encargará de enviar por correo postal; y entre las parejas (de todo pelaje) que acudan a comer en cada uno de los dichos locales se sorteará un estuche de botellas de ‘Agua de Bilbao para que puedan seguir brindado en la intimidad.

En el TALOtoki del Café LA GRANJA se darán los TALOS al DOS x UNO, para (com)partir con el par, junto con sendas copas de ‘Agua de Bilbao’ de regalo.

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Los orígenes de la celebración de San Valentín

Tomando como referencia su fuerte raigambre en los países anglosajones, y muy especialmente en los Estados Unidos de América, la celebración de San Valentín, el «día de los enamorados» (o “del amor y la amistad”, como se denomina en otras latitudes), fue introducida en España a mediados del siglo XX por los grandes almacenes de entonces, y en concreto por el desaparecido “Galerías Preciados”, con el propósito de incentivar el consumo.

Sus orígenes parecen asentarse en los ritos propiciatorios de la llegada de la Primavera de los pueblos nórdicos, que establecían este día, el 14 de febrero (justo a mediados del mes), como la fecha simbólica en que las aves, regresadas de su migración invernal, realizaban los cortejos, elegían su correspondiente pareja y empezaban a construir el nido («de amor») donde establecerse. Cristianado en su momento bajo la advocación de San Valentín (cuyo martirio se atribuye al hecho de haber desafiado a la Ley casando a los legionarios romanos, que lo tenían totalmente prohibido durante sus largos años de servicio), tiene sus orígenes en una tradición anglosajona de celebración de la fecundación, a modo de rito propiciatorio de la llegada de la Primavera, puesto que el intercambio de regalos entre las parejas establecidas, ahora también propiciado por las firmas comerciales, proviene igualmente de un rito de carácter iniciático anglosajón, practicado -todavía hoy- por los adolescentes de estas culturas, y que consiste en regalar a todos a quienes se ama unas tarjetas hechas a mano, con motivos y poemas alusivos, llamadas «valentines«.